Quienes Somos

Cuando nacimos como partido, una de las cosas que dijimos fue que ayudar a construir la Revolución no era tan fácil. Además de la dispersión de los sectores progresistas y revolucionarios del país, éstos tenían ópticas diametralmente opuestas en temas como la unidad y en torno a la caracterización económica del país.

En Septiembre de 1997 estábamos naciendo como Partido, y en Diciembre de 1998, ganaba Chávez las elecciones nacionales a la Presidencia de la República. Esta victoria electoral significó la llegada al gobierno, más no al poder. Allí surgió el primer reto, como era el de construir la revolución, a partir de una génesis inédita en el mundo. Al respecto se puede afirmar que hay tres elementos que deben ser considerados, porque ellos definen el contexto político dentro del cual se dio inicio al proceso de esta revolución y cuya incomprensión nos puede llevar a abordarlo de manera equivocada. El primer elemento a considerar es que a excepción de Chile con Allende, Venezuela es el único país en el mundo en el que un proceso de revolución se inicia en paz y en democracia. Todos los demás han sido precedidos por golpes de estado o por insurrecciones populares. De esta característica es pertinente señalar algunos rasgos particulares tales como que no se impusieron ni las Fuerzas Armadas, ni los Consejos de Seguridad de Estado, ni el andamiaje del aparato burocrático del Estado, como tampoco el desmontaje de los poderes constituidos, excepto el Ejecutivo. Este es uno de los elementos más importantes en cuanto a lo interno del país. El otro elemento tan importante como este, pero de carácter internacional es que este proceso se inicia fuera del contexto de la guerra fría, en cuyo marco se expresara el equilibrio desde el punto de vista mundial, desaparecido con la caída del Muro de Berlín. Estos dos elementos son claves para entender el desarrollo del proceso que vive Venezuela. Existe un tercer elemento y es que Venezuela posee una economía rentista petrolera, lo que le otorga un perfil particular en relación a la contradicción entre el capita l y el trabajo y al consecuente desarrollo de las fuerzas productivas; ya que la economía se centra, en la redistribución de la renta producida por el petróleo. Desde esta perspectiva creemos que los modelos tradición ale s de socialismo asumidos en el mundo, no pueden entonces servir de modelo para la construcción y desarrollo del socialismo en Venezuela, lo que hace que el abordaje no sea sencillo y mucho menos fácil. Lo dicho nos conduce a la ineludible tarea de crear un nuevo paradigma pertinente, capaz de orientar la voluntad política hacia la resolución de las contra dicciones generadas por la existencia de dos enemigos fundamentales como son el enemigo político representado por el imperio y el enemigo social representado por la pobreza.

De allí la pertinencia de profundizar en la reflexión que hiciera Alfredo Maneiro en torno a la eficacia política y la calidad revolucionaria. He creído que éstas son premisas fundamentales para ayudar a construir ese nuevo paradigma, que nos permita desarrollar una sociedad más justa y más humanista, en síntesis, socialista, un proyecto socialista. Alfredo decía

«Por eficacia política, entendemos la capacidad de cualquier organización política para convertirse en una alternativa real de gobierno y para eventualmente, llegar a dirigir este». «Por calidad revolucionaria, entendemos la capacidad probable de sus miembros para participar en un esfuerzo dirigido a la transformación de la sociedad, a la creación de un nuevo sistema de relaciones humanas», y… «Tenemos el íntimo convencimiento de que un esfuerzo de tal naturaleza sólo se puede realizar desde el gobierno» (Maneiro; 1997; pp.51-53)

Estos dos planteamientos nos obligan a una discusión profunda sobre el problema de la dirección política de la revolución, debido a que recaería sobre esta dirección garantizar la eficacia política y la calidad revolucionaria mencionadas. Para alcanzar este propósito esta dirección debe ser una amplia, participativa y compartida, síntesis de la expresión de la voluntad política de todos los factores de la vida social, política y cultura l del país. Toda revolución produce cambios estructura les en lo social, en lo político y lo cultura l y sobre todo esta revolución en la que su componente humano refleja un pluralismo en todos sus aspectos, por lo que es una tal dirección la que podría ser garante de la aplicación y desarrollo de ese nuevo paradigma. En este orden de ideas es importante introducir un concepto que pudiera ayudar a comprender de manera más clara, la visión de totalidad que debiera tener una dirección revolucionaria, la que debe ser una amplia, participativa y compartid a. Este concepto está referido al Pluralismo.

«……El pluralismo se opone al monismo (Sociedad). En sociología, el pluralismo de una sociedad significa que cada elemento de esa sociedad (individuo, grupo, norma y valor) esta marcado por diferencias culturales, étnicas y sociales no solo toleradas por los otros elementos, sino también consideradas como una fuente de enriquecimiento para toda la sociedad. Según W. Kornhausser, la sociedad pluralista es aquella donde las masas conservan su identidad (es decir, su participación en una vida cultural y social propia), teniendo la posibilidad de acceder a la elite y de participar en una vida social y cultural diferente. En nuestras sociedades occidentales se observan un alto grado de diversidad de ideas, religiones, expresiones artísticas, etc. Igualmente pueden inventariarse variadas formas de innovación cultural que conducen a proponer una pluralidad de códigos para una misma conducta. (Serra Rojas; 1998; Pág.8 2)

De esta manera pudiéramos concluir que pretendemos definir una dirección política revolucionaria, la cual pasa por aceptar la diversidad de opiniones, opciones y organizaciones políticas, con proyectos que reflejan diversidad. Una dirección que se construye transitando hacia el pluralismo político que es la expresión de la madurez política personal y por supuesto de la madurez política de la sociedad.

Por último, saludo este esfuerzo de los hombres y mujeres del PPT, para que con motivo de los diez años de nuestra fundación, se produjera la cuarta edición del «Libro Azul», documento que recoge la mayoría de los planteamientos ideo lógicos fundamentales de nuestra Organización.

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